CRONICA DEL ANGEL GRIS. http://cronicadelangelgris.lacoctelera.net Para todos los Hombres Sensibles que luchan contra los Refutadores de Sueños. es-es Videojuegos the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com sin título http://cronicadelangelgris.lacoctelera.net/posts/view/52453 2005-10-12T20:07:22+00:00 http://cronicadelangelgris.lacoctelera.net/posts/view/52453#comentarios "LOS MITOS MASCULINOS ESTAN AGOTADOS" Robert Bly http://cronicadelangelgris.lacoctelera.net/post/2005/10/12/-los-mitos-masculinos-estan-agotados-robert-bly 2005-10-12T16:21:08+00:00 Vivimos en la actualidad un momento importante y productivo, porque es claro para los hombres que las imágenes de la masculinidad adulta que suministra la cultura popular están agotadas; el hombre no puede depender ya de ellas.
...En los '50 apareció con cierta consistencia un personaje americano y se transformó en un modelo de masculinidad adoptado por muchos hombres: llegaba al trabajo puntual, trabajaba responsablemente, mantenía a su esposa e hijos y admiraba la disciplina. Esta clase de hombres no veía con claridad el alma de las mujeres pero apreciaba sus cuerpos. Su visión de la cultura y su visión de su país era optimista e infantil. Muchas de sus cualidades eran positivas y fuertes, pero debajo del encanto y la hipocresía había, y allí permanece, mucho aislamiento, privación y pasividad. Además, si este hombre no dispone de un enemigo, no está seguro de estar vivo.
Se suponía que al hombre de los '50 le gustaba el fútbol, era agresivo, defendía a su país, nunca lloraba y siempre proveía. Pero esta imagen no contemplaba su espacio receptivo e íntimo. Su personalidad carecía de sentido de continuidad... El macho de los '50 tenía una visión clara de lo que el hombre era y lo que las responsabilidades masculinas eran, pero el aislamiento y la parcialidad de su visión eran peligrosos
En los '70 apareció otra clase de hombre. El derroche y las guerras hicieron que los hombres se cuestionaran si sabían realmente lo que era un varón adulto. Si la masculinidad significaba la guerra de Vietnam ¿querían tener algo que ver con ello? Mientras tanto, el movimiento feminista alentaba a los hombres a observar a las mujeres, forzándolos a tener conciencia a tomar conciencia de las preocupaciones y sufrimientos que el hombre delos '50 se había esforzado por negar. A medida que comenzaron a examinar la historia y la sensibilidad de las mujeres, algunos hombres empezaron a notar lo que se llamó su lado "femenino" y a prestarle atención. Este proceso continúa hoy y yo diría que muchos hombres contemporáneos están ocupados en él de alguna forma.
Hay algo maravilloso en este desarrollo de los varones al dar la bienvenida a su propia conciencia femenina y alimentarla (esto es muy importante), sin embargo, tengo la sensación de que algo no está bien. En los últimos veinte años el hombre se ha vuelto más racional, más gentil, pero este proceso no lo ha hecho más libre. Es un buen chico que complace no sólo a su mamá sino también a la chica que vive con él.
En los '70 comencé a ver un fenómeno al que podríamos llamar el "masculino suave". Algunas veces, aún hoy, cuando miro a un auditorio veo que tal vez la mitad de los varones son lo que yo llamaría "suaves". Son gente valiosa, querible, los aprecio; no están interesados en dañar la tierra o en comenzar guerras. Tiene una actitud apacible respecto de la vida y en su estilo de vida, pero muchos de estos hombres no son felices. Se les nota enseguida cierta falta de energía. Son conservadores de la vida, pero no la irradian. Irónicamente, se ve con frecuencia a estos hombres junto a mujeres fuertes que, sin lugar a dudas, irradian energía.
Tenemos hoy a un hombre joven bien sintonizado, ecológicamente superior a su padre, que comprende la total armonía del universo y, sin embargo, el mismo tiene poca vitalidad para ofrecer. La mujer fuerte o vital que se graduó en los '60 (por así decirlo), o aquélla que heredó un espíritu más antiguo, ha jugado un papel importante en la producción de este hombre conservador de la vida, pero no vital.
Recuerdo una pegatina de los '60 que decía: "Las mujeres dicen sí a los hombres que dicen no". Pero las mujeres de hace veinte años decían preferir al hombre definitivamente al hombre suave y sensible. Esta preferencia afectó en algo el desarrollo de los hombres. El hombre no sensible fue equiparado con el violento y la masculinidad sensible fue recompensada.

Algunas mujeres energéticas de entonces y de ahora, eligieron y aún eligen, hombres suaves para ser sus amantes y, en cierta forma, para ser sus hijos... Por diversas razones los hombres deseaban a sus mujeres más duras y las mujeres comenzaron a desear hombres suaves. Pareció un buen acuerdo durante un tiempo, pero ya hemos vivido conforme a él lo suficiente, para darnos cuenta que no está funcionando.

Me enteré por primera vez de la angustia de los hombres de los hombres suaves cuando ellos me relataban sus historias en los primeros encuentros masculinos. En 1980, la comunidad Lama de Nuevo México me pidió que dictara un curso para hombres que tuvo unos 40 participantes. Cada día nos
concentrábamos en un dios griego y en una historia antigua, y al atardecer nos reuníamos a conversar. En esas charlas no era raro que alguno de los jóvenes pasara cinco minutos llorando. Era sorprendente para mí, la acumulación de pena y angustia que había en ellos. Parte de su pena provenía de la ausencia de sus padres, cosa que sentían íntimamente, pero, en parte también, el dolor fluía de los problemas en sus matrimonios o relaciones. Ellos habían aprendido a ser sensibles pero la sensibilidad no era suficiente para conducir a sus matrimonios a través de tiempos azarosos. En toda relación es necesario algo "feroz" de cuando en cuando: tanto el hombre como la mujer necesitan de ello. Pero, llegado el momento, cuando era necesario, el hombre joven se quedaba corto. El era nutricio, pero su relación y su vida necesitaban algo más.
El carón suave era capaz de decir: "Puedo sentir tu pena y considerar tu vida tan importante como la mía, voy a cuidarte y a consolarte". Pero no podía reclamar lo que el quería y sostenerlo. Esa determinación era un asunto diferente.
En La Odisea, Hermes dice a Odiseo que cuando se acerque a Circe, que posee una cierta energía matriarcal, debe alzar o desenvainar su espada. En estos primeros encuentros era dificultoso para la mayoría de los jóvenes distinguir entre exhibir la espada y herir a alguien... pero mostrar la espada no significa necesariamente luchar; también puede sugerir una alegre determinación.
El viaje que muchos hombres han realizado dentro de la suavidad, la sensibilidad o el desarrollo de su aspecto femenino ha sido una tarea inmensamente valorable, pero hay más camino que recorrer. Ninguna etapa es la parada final.
Tomado de Hombres de Hierro, El libro de la nueva masculinidad, Edit. Planeta, 1992, Bs. Aires.

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QUIENES SOMOS http://cronicadelangelgris.lacoctelera.net/post/2005/10/12/quienes-somos 2005-10-12T16:15:15+00:00 Queridos/as Amigos/as
Ante el empuje emancipador de la mujer, el hombre con su imagen, sus prerrogativas, ha quedado profundamente cuestionados. Al hombre, sin aparente salida, no le queda otra que pararse y reflexionar, cuestionar ese modelo, y encontrar otra forma de ser hombre desde una búsqueda profunda de su masculinidad. ¿Cómo integrar para él su razón y su sentimiento, su fortaleza y su fragilidad, su sexualidad y su receptividad?, ¿cómo no tener miedo a la vulnerabilidad, a perder el control, a ceder poder, a ser solidario?.
En definitiva ¿cómo encontrar otro modelo cuando sólo se tiene un modelo?

Esta alternativa de compartir es fundamentalmente una necesidad personal y de un grupo de hombres que empezamos a reconocer que no teníamos un espacio propio donde compartir lo que nos pasaba sin ser interpretados, estereotipados o criticados

Somos un grupo de hombres interesados en difundir la nueva masculinidad, el machismo imperante en nuestra sociedad nos llevo a ocupar lugares que nos dañaron como seres humanos que sienten de manera autentica. Nuestro Objetivo fundamental es ayudar a los hombres y mujeres a desaprender el machismo A partir de la realidad de los hombres y desde su condición de género, reflexionar sobre la construcción de una nueva identidad masculinas, mas sana y acorde a la necesidad de cada hombre.
No tenemos un espacio físico si un espacio en la red al cual puedes acceder para agregar comentarios al material que deseamos compartir.
http://www.lacoctelera.com/cronicadelangelgris/post/2005/10/07/el-arte-la-impostura#c112055

Los integrantes del grupo somos hombres de distintas partes del pais, casados, solteros, padres, hermanos, amigos etc. Que deseamos difundir y contribuir al ejercicio de una nueva masculinidad.
Gracias
Grupo Crónicas del Ángel Gris

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http://cronicadelangelgris.lacoctelera.net/post/2005/10/12/quienes-somos#comentarios
EL ARTE DE LA IMPOSTURA http://cronicadelangelgris.lacoctelera.net/post/2005/10/07/el-arte-la-impostura 2005-10-07T23:10:35+00:00 de "Crónicas del Angel Gris", por Alejandro Dolina. Ilustración de Carlos Nine.

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El hombre de nuestros días vive tratando de causar buena impresión. Su principal desvelo es la aprobación ajena. Para lograrla existen diferentes métodos y estrategias.
Algunos ejercen la inteligencia, otros se deciden por la tenacidad o la belleza, otros cultivan la santidad o el coraje.
Sin embargo, por ser todas estas virtudes muy difíciles de cumplir, ciertos pícaros se limitan a fingirlas.
Por cierto que tampoco esto es sencillo: el engaño es una disciplina que exige atenciones y cuidados permanentes.
Por suerte para los hipócritas y simuladores, existe desde hace mucho tiempo el Servicio de Ayuda al Impostor.

I Basándose en modernos criterios científicos, los especialistas de la organización instruyen, aconsejan, dictan clases, resuelven casos particulares y difunden las técnicas más refinadas para obtener apariencias provechosas.
Cuando algún zaparrastroso quiere presumir de elegante, el Servicio le recomienda sastres, lociones y corbatas.
Si se trata de aparentar cultura, el cliente tiene a su disposición frases hechas, aforismos brillantes y gestos de suficiencia.
Los que pretenden pasar por guapos son adiestrados en el arte del aplomo y la compadrada.
Muchos pobres practican para fingirse ricos, y muchos ricos se esfuerzan por parecer indigentes.
Hay que decir que algunos postulantes son muy adoquines y no alcanzan a completar los cursos. Otros tienen características tan marcadas que resulta imposible disimularlas.
Durante muchos años, los hipócritas aplazados debieron resignarse a mostrar crudamente sus verdaderas y abominables condiciones, o bien a ser descubiertos en sus torpes fraudes. Pero con el tiempo, el Servicio encontró una fórmula drástica para socorrer a los menos favorecidos. Así nació el reemplazo liso y llano como recurso extremo.
Imaginemos a un morocho tratando infructuosamente de ingresar en un selecto club nocturno. El hombre fracasa con las tinturas y el maquillaje.
Inmediatamente el servicio designa a un rubio cabal en su reemplazo. El impostor entra sin problemas a la milonga y en nombre del morocho rechazado baila y se divierte toda la noche.
Los ejemplos son innumerables: estudiantes mediocres que se hacen reemplazar en los exámenes; enamorados tímidos que -como Cyrano de Bergerac- mandan en su lugar a un picaflor; empleados capaces que para lograr un ascenso envían a un chupamedias y personas hartas de su familia que se hacen substituir en los cumpleaños.
El Servicio de Ayuda al Impostor ha ido perfeccionando la tecnología del reemplazo con disfraces impecables. Se sospecha que hoy en día, la mayoría de las personas que uno trata son en realidad agentes de la organización. Nuestros amigos, nuestras novias, nuestros gobernantes y nuestros cuñados pueden haber sido reemplazados por impostores profesionales. Tal vez yo mismo estoy fingiendo escribir estas minucias a nombre y beneficio de un cliente llamado Dolina. Tal vez usted, que finge leerme, esté reemplazando a alguien que no se atreve a confesar que los mitos de Flores lo tienen harto.

II Los gobiernos, lo mismo que las personas particulares, viven preocupados por la opinión de los de afuera. Continuamente sugieren a la población la necesidad de mejorar lo que se llama imagen exterior.
Para lograrlo se promueve la difusión de nuestros aspectos más brillantes. Cuando nos visitan los extranjeros, se les muestran nuestros rincones más presentables, se les hace comer una empanada y se les obliga a escuchar a la orquesta de Osvaldo Pugliese.
La exaltación de nuestros méritos va casi siempre acompañada de un cuidadoso disimulo de nuestros defectos. Además, en tren de aparentar y a falta de extranjeros, se suele hacer bandera ante los propios criollos.
Con toda insistencia se señala que los médicos argentinos son los mejores del mundo, para no mencionar a los enfermos. Si se produce algún desperfecto en una transmisión internacional, los locutores se apresuran a aclarar que el jarabe se ha originado en el satélite alemán, con lo cual nos quedamos todos tranquilos.
La actitud temerosa del juicio ajeno es proverbial en el periodismo. Hace poco una cronista aprovechó su paso por Roma para consultar a los transeúntes italianos acerca de nuestra nueva situación institucional. Los televidentes recibieron varias reflexiones, expresadas en cocoliche que, en general, nos perdonaban la vida. Al final de la encuesta, la cronista no podía ocultar su satisfacción. Habíamos pasado la difícil prueba de agradar a los heladeros de la Vía Marguta.
No estaría mal recurrir al Servicio de Ayuda al Impostor para perfeccionar nuestras representaciones ante los extraños.
La solvencia de la organización nos permitiría aparentar cualquier cosa: que tenemos 100 millones de habitantes, que somos prósperos, que somos poderosos. Se podrían editar censos adulterados y mapas fraudulentos que nos muestren en el doble de nuestra extensión.
Manuel Mandeb recomendó alguna vez la conveniencia de fingirnos el Japón, para desconcertar a nuestros enemigos. El pensador de Flores proponía que todos nos estiráramos los ojos con los dedos y habláramos pronunciando las erres como eles.
Aquí se nos viene encima una duda: ¿no será que otros países ya nos están engañando? La mentada potencia norteamericana puede ser nada más que una ficción creada por los impostores del norte. A lo mejor, Suecia es un país tropical, pero lo disimula. Quizá la Unión Soviética es una pequeña república del Africa y Luxemburgo es en verdad el mayor país del mundo.
En todo caso, antes de encarar cualquier acción para mejorar nuestra imagen externa es indispensable decidir cuál es la sensación que se quiere dejar. Si dispersamos nuestros esfuerzos en simulaciones diferentes e inconexas, los resultados habrán de ser más bien confusos. Dígasenos de una vez qué fingiremos ser: ¿una nación apacible? ¿una nación encrespada? ¿una nación limpia? ¿una nación angloparlante?
Los tratadistas reconocen tres tipos de impostura: horizontal, ascendente y descendente. La última consiste en mostrarse peor de lo que se es. Y no faltan economistas que postulan este camino para despertar la conmiseración internacional.

III Los teóricos más barrocos del Servicio creen que la impostura es un arte. Y más aún: afirman que todo arte es una impostura. Cien gramos de pinturas al aceite se nos aparecen como un rostro misterioso o como un paisaje lunar. Quinientos kilos de bronce pretenden ser el cuerpo de Hércules. Una curiosa combinación de tintas y papeles es presentada como el alma de un hombre atormentado.
Solamente la música está libre de simulaciones. Un acorde en mi menor es precisamente eso y no pretende ser nada más.
Los teóricos también han defendido el carácter ético de la impostura ascendente. El argumento principal no es muy novedoso: de tanto aparentar bondad, uno acaba por ser bueno.
Faltan en esta monografía datos concretos que permitan al lector la contratación del Servicio.
Lamentablemente, no es posible ofrecerlos.
Para empezar, nadie sabe cuál es la ubicación de la entidad. A veces, el local asume el aspecto de un almacén. Otras veces, se aparece como un copetín al paso, o como una estación de ferrocarril. Los impostores son siempre consecuentes con sus representaciones y por más que uno les plantee sus necesidades, insisten en vender garbanzos, servir una ginebra o despachar un boleto de ida y vuelta a Caseros.
Es cierto que a menudo aparecen impostores ofreciendo sus servicios. Pero la organización ya ha advertido al público que se trata en realidad de falsos impostores que deben ser denunciados a la policía.

IV Vaya uno a saber cuántos ridículos firuletes habremos hecho los criollos para agradar a los polacos y coreanos.
¿Estaremos bien? ¿No seremos una nación fuera de lugar? ¿Qué pensarán de nosotros estos visitantes holandeses? ¿Le ha gustado nuestra autopista, señor Smith? ¡Cuidado, disimulen que ahí viene un francés! ¿No estaremos desentonando en el concierto internacional?
Yo creo que tal vez no importa desentonar en un concierto que parece dirigido por Mandinga.
Vale la pena intentar el camino difícil, el más penoso, el más largo pero también el más seguro. Es el camino de la verdad. El que quiera parecer honrado, que lo sea. El que quiera fama de valiente, que se la gane a fuerza de guapeza.
Y si queremos que el mundo piense que somos una gran nación, sepamos que lo más conveniente es ser de veras una gran nación.
Mientras llegan esos tiempos, podríamos empezar a fingir que no fingimos

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